Que nada se pierda por el camino. Y que lo repetitivo se haga solo.
Conectamos tu web, tus programas y tus clientes con sistemas que guardan, ordenan y responden. Tú solo miras lo que importa.
Tres formas de quitarte trabajo.
Automatizaciones e integraciones
Los programas que ya usas se hablan entre sí. Lo que hoy copias y pegas a mano, que se haga solo.
CRM y marketing
Plataforma propia para llevar contactos, seguimientos, correos, calendario y embudos en un único sitio.
Agentes de IA y voz
Agentes que atienden a tus clientes por WhatsApp y por teléfono, entienden lo que les dicen y contestan con naturalidad.
La bandeja de contactos.
Es lo que más se pide y lo que más se nota. Funciona así:
- Alguien rellena el formulario. Nombre, qué necesita, plazo, tamaño del proyecto…
- Se le da una prioridad. Con reglas sencillas que defines tú (por ejemplo, tamaño y plazo). Los mensajes que parecen spam se apartan.
- La persona recibe una respuesta al instante. Con lo que falta por contar.
- Tú recibes un aviso. Y ves todos los contactos en un solo sitio, ordenados.
Hay una demo de esto funcionando con datos inventados. Se enseña en una llamada.
Qué es un agente de IA y qué no.
No es un chatbot de botones que te lleva por un menú. Es un asistente que entiende lo que le escriben o le dicen y contesta con naturalidad, por WhatsApp o por teléfono, con voz.
- Contesta las dudas que se repiten, a cualquier hora.
- Recoge los datos de quien escribe o llama.
- Te avisa de lo importante.
- Se puede conectar con lo que ya usas: CRM, agenda, hojas de cálculo.
Más cosas que se pueden automatizar.
- Guardar los contactos de varios formularios o webs en un solo sitio.
- Saber de qué página o campaña viene cada contacto.
- Avisos al equipo (correo, mensaje) cuando entra algo importante.
- Pasar datos de un programa a otro, sin copiar y pegar a mano.
- Clasificar mensajes con IA, solo cuando compense. Con reglas sencillas suele bastar y no cuesta nada por uso.
Se empieza por lo pequeño.
Primero se mira cuántos contactos entran, de dónde y qué pasa con ellos. Con datos reales, se decide qué automatizar. No se propone un sistema grande si con uno pequeño basta.
Si el sistema recoge datos de personas, hay que cuidar la privacidad: quién es responsable de los datos, qué se guarda y dónde. Se deja por escrito.
